jueves, 19 de enero de 2012

espera*


He de morir enredado
entre el cierzo y las acacias.
Desamparado.
Con los pasos desprendidos
y la historia de los cosas.
Estoy cansado
e invisible en el mar
que no tiene descansos,
ni olvidos.

(*) PEDRO OLÓRTEGUI HUAMANÍ

lunes, 31 de octubre de 2011

adagio para un mundo imaginario*



Toda muerte es principio de una vida.
José Marti

NUNCA SE DIO VUELTA, era un rostro vulnerable y su locura un trozo de su alma. En segundos mordía las sombras y soñaba con ser golondrina, sin preocuparse en la pena, que por la tarde, le dijo que moriría.

(*) PEDRO OLÓRTEGUI HUAMANÍ

lunes, 8 de agosto de 2011

poesía última*


Hago de tripas corazón y ya casi tengo el sabor amargo de tu piel entre mis labios. Se repetía irremediable, frente al cadáver que consideraba su inefable obra de arte.

(*) PEDRO OLÓRTEGUI HUAMANÍ

lunes, 18 de abril de 2011

secreto*


a Zoe,
en el desierto de mi alma,
con su mano en mi mano.


Y SIN EMBARGO tú
con el ruido cómplice
en la luz amarilla del otoño
en tu idioma que es estación
mar y orilla detenida
bajo las hojas
en su oleaje
cerca de la tierra
abrazas mi memoria
como la niebla
igual que un ancla.

(*) PEDRO OLÓRTEGUI HUAMANÍ

domingo, 17 de abril de 2011

desamor*


"Febril como la carta de amor de una preso, así estoy yo sin ti". Le escribía con lágrimas hace cinco años en un papelito roñoso de la esquina de un viejo cuaderno, mientras él, viajaba camino a casa ansiando verla.

Cinco años más tarde, volvió a escuchar la canción, y las lágrimas volvieron a salir, pero ahora de nostalgia.

(*) PEDRO OLÓRTEGUI HUAMANÍ

martes, 24 de agosto de 2010

artificios*


SU CORAZÓN SE CONTUVO CUAL HIERBA serena y decidió dar vuelta atrás, hacia el canto quebrado de la noche. Sus manos, que no conocieron la hora del regreso, tomaron la decisión y accionaron el gatillo.

(*) PEDRO OLÓRTEGUI HUAMANÍ

lunes, 3 de mayo de 2010

monólogo y autoconfesión*


a juan, luis emilio, enrique y alejandra,
por sus voces que me corroen a la distancia.


AQUÍ COMO VOYEUR INEVITABLE CON LA LENGUA RANCIA sudando en la garganta.
Aquí con el porno y la pajita y la mortaja del ultimo retorno.
Aquí con los cabaretes en el jardín de tu jirón agironado.
Aquí con la risa y sin prisa cuando tengas frío.
Aquí el agitar del asesino.
Aquí a riesgo de tu boca como funámbulo en la cuerda floja.
Aquí como Rocín subnormal en un domingo de resaca.
Aquí con mi agravio de bello Aladino ceniciento a voz de Calamaro y como ebrio putañero en el país de los enanos.
Aquí como Tarantino sin padrino y como la casada infiel sin Frankestein.
Aquí como Al Capone bucanero con traje de Robinsón y sombrero de guachingtón en versos de García Montero.
Aquí tardando en llegar como Alejandra que a mis díez y cuarenta y en un soneto adivinará mi abracadabra.
Aquí como Piter Pan sin Wendys ni Magdalenas y Joaquínes sin Jimenas.
Aquí el reposo y la palabra nunca mías y el crepúsculo bullendo fatigado en los ingobernables ojos de mi Carmela.
Aquí con las ferias y las histerias.
Aquí como cardenal cucufato y monaguillo jubilado.
Aquí como Gioconda calentona en el polvo hospitalario de las putas respondonas.
Aquí como desalmada solterona y tímida fulana.
Aquí los oscuros rostros de la noche alineados a tiempo de vuelo dispersando su caída.
Aquí el silencio que principia a la tragedia en la brevedad fecunda del instante.
Aquí el relámpago que se vuelve nada en su aplomo y el insomnio y la agonía fúnebre y vacía.
Aquí la inquietud que toca de costado y el hombre atado a su destino en una piel de doble filo.
Aquí el implacable inmóvil de la piedra y el tiempo perdido en el absoluto que vaga en busca de sus ecos.
Aquí tarde y breve se revierte la memoria y el aire es lluvia y planta el fuego.
Aquí el desconocido nombre de las aves en la añoranza diáfana de la mañana y los albatros recostados en los muslos abrazados de los desconocidos.
Aquí el círculo infinito de los espejismos y las golondrinas a cielo raso en el huracán de sí mismos.
Aquí la sospecha hurgando la amargura y el enemigo como mudo compañero de la desventura.
Aquí el puerto que se agosta en mayo, se trastoca en otoño y se equivoca y se tarda en el exilio.
Aquí el epitafio es olvido y el desengaño otro destino.
Aquí sobre la sed bajo los puentes con tintos de verano lavando las cenizas.
Aquí la orilla que muda amanece y que ya no está y que es nunca más lo perdido.
Aquí el olor funerario que de repente se agazapa en las mareas.
Aquí la inocuidad sombría.
Aquí el vértigo que enlutó la herida.
Aquí lo de menos.
Aquí el entierro.
Aquí el polvo.
Aquí los cuervos.
Aquí la muerte.

(*) PEDRO OLÓRTEGUI HUAMANÍ

martes, 13 de abril de 2010

oscilando en el extravío*


a Pilar,
por el silencio oscuro de su frente.


NO RECUERDO A LA MUERTE sobre mis ojos ni a ella doblemente muerta.
No recuerdo haber pasado Una temporada en el infierno pero sí, a la sombra de un ciprés, haberme hallado bailando y ahorcado.
No recuerdo envolverme en las obscuras ubres de la locura ni la inmensidad profunda del abismo.
No recuerdo la rueda ardiente ni el lejano horizonte del Ariel.
No recuerdo el amor en el silencio de Alejandra ni al pájaro profeta que la abrazaba en su naufragio.
No recuerdo el mar en el metro cuadrado de una lágrima ni a la Alfonsina perfumada con musgos escardados.
No recuerdo a Federico ni al fresco paisaje de su herida que corría de Viznar a Alfacar.
No recuerdo a Juan decirme en una carta abierta y en el exilio que dios era mujer o una enfermera loca de Pickapoon.
No recuerdo la persecución de los pasos invisibles pero sí a las legiones demenciales de la noche.
No recuerdo ser Piter Pan ni Robinsón de Tournier.
No recuerdo el silencio inmóvil detenerse en la página virgen de una habitación cerrada.
No recuerdo recorrer Comala con el paso extenso, los ojos hambrientos y los latidos secretos.
No recuerdo la mirada perdida pero sí al viento soplar la llama invisible del aliento.
No recuerdo aquella Estación violenta a la que el sueño y el olvido me entregaron en una noche desierta.
No recuerdo haber visto el puñal alzarse con delirio ni oír el grito de aquel hombre sobre el sillón de terciopelo verde presa de su martirio.
No recuerdo los Cien años haber pasado sin siquiera con la soledad hacer un pacto honrado.
No recuerdo a Mann, a Yeats, a Dylan, no a Bob sino a Thomas.
No recuerdo a Frida esperar alegre la partida y tampoco volver a verla regresar jamás.
No recuerdo el frío de la noche junto a Joaquín, con sus versos de machín, un trombón y bombín.
No recuerdo a Mario sentirse papel mojado en un buzón sin tiempo y esperanza y viceversa ni a José esperar tan lejos y tan pronto y de cerca y con demora su última llamarada.
No recuerdo la desesperación ni el augurio ni el río ni el destiempo.
No recuerdo la nostalgia ni el parpadeo ni el desgarro y la pena.
No recuerdo a mi Pilar en su ausencia y a su amor en vela y dormida ni al oleaje de sus manos sostenerme la mirada en mi última caída.

(*) PEDRO OLÓRTEGUI HUAMANÍ

lunes, 1 de marzo de 2010

los sumergidos pasos de la noche*


HE VISTO EL EMPAREJADO REMOLINO de los dedos de agosto
a la submarina luz encenderse en los brazos instintivos de la noche
el agrio olor escarlata y los infames funerales
tus muslos baldíos abrevados al destiempo del olvido
el desterrado vuelo inerte de mis inmóviles orillas
el letal influjo insano de la muerte
la insonora calma en el vientre de la luz del tiempo
a la lluvia caminar por estos desiertos a paso de retorno
al vértigo despertar adherido al insomnio de la espesura
a la noctámbula tempestad que despeina los hombros de las olas
a la aurora calcinar los ojos de los pájaros de la noche
el hilo de la tarde hundirse en el alta mar de los torrentes
el crepúsculo arder en el horizonte del universo eterno
el destino del misterio atravesado por el viento
la constancia de los vagabundos y el silencio
al vacío girar encaramado al firmamento
los enigmas reafilados en las algas aéreas del albatros
arrebatar al extravío la lejanía de tus cabellos
el bífido sueño de un dios es sus más obscuros delirios
la marea distante en el sumergido infinito de los extramares
el fulgor acariciar las sienes del desconcierto
el verbo del asfódelo, los polvos tardíos y el sustento
los cadalsos, los bozos brumosos y los santos juramentos.

(*) PEDRO OLÓRTEGUI HUAMANÍ

jueves, 1 de octubre de 2009

deconstrucción*


Y EL PERFUME SINIESTRO DE TU ALIENTO,
arde en los veloces horizontes del tiempo.

(*) PEDRO OLÓRTEGUI HUAMANÍ